buscar
Ver siguiente >>
<< Ver anterior

.



Desde los filósofos clásicos a los modernos neurocientíficos se nos ha enseñado a diferenciar en la mente humana a la parte intelectual de la parte emocional.



Así, existen actividades para las que se utiliza básicamente la primera (resolver un problema matemático o redactar un informe) y actividades en las que la parte emocional de la mente es la más utilizada (relaciones afectivas).

Sin embargo hay ciertas actividades ante las que actúan ambas partes de la mente.



Leyendo recientemente el libro Musicofilia del famoso neurólogo y escrito Oliver Sacks, me he encontrado con una serie de afirmaciones en este sentido:



“La música apela a las dos partes de nuestra naturaleza: es esencialmente emocional y esencialmente intelectual. A menudo cuando escuchamos música somos conscientes de ambas: nos conmovemos hasta lo más hondo al tiempo que apreciamos la estructura formal de la composición….los músicos profesionales son capaces de escuchar con un oído objetivo, crítico, para evaluar si todas las minucias de una interpretación son técnicamente correctas. Pero la corrección técnica sola no es suficiente, una vez se alcanza, debe regresar la emoción, o sólo queda un árido virtuosismo. “

Rápidamente he transportado esta idea a la fotografía, donde estoy convencido de que son aplicables al cien por cien estas afirmaciones.



Un fotógrafo experimentado sabrá analizar perfectamente una fotografía y determinar si técnicamente es correcta o no. Si está bien de exposición, de composición, de enfoque…



Pero no hace falta ser un fotógrafo experimentado para sentir emoción por una fotografía, para sentirse trasladado o incluso emocionado por una imagen.



Para llegar a la parte emocional de la mente con una fotografía no es suficiente con la corrección técnica, además, hay que saber qué captar con nuestra cámara y cómo captarlo.



¿Qué hace entonces que una fotografía cree sentimientos, transmita, emocione o simplemente guste al espectador?




.

_DSC5363
 
1
Ricardo Merelo - 30 de septiembre, 2015
Es cierto que hay veces que al contemplar una imagen fotográfica o una pintura se produce un sentimiento de bienestar, de agrado, que uno no siente en otros momentos, aunque la obra que contemple sea una maravilla. Misterio de la razón y del corazón.
Últimas entradas
Categorías
Deja tu comentario
Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

2 + 3 =

 He leído y acepto el aviso legal y la política de privacidad

Ver siguiente >>
<< Ver anterior